EN EL PRESENTE.
Jack estaba acostado en la cama, sacó el collar de su hermano y lo observó en silencio. Podía recordar cada momento con él como si hubiera ocurrido ayer.
En ese instante, Rick entró en la habitación.
—¿Ya estás mejor?
Jack asintió con la cabeza.
—Bien. Entonces sígueme, hay algo que hacer.
Jack se levantó y lo siguió hasta la sala principal de la base. Allí se encontraba todo el grupo. Cuando lo vieron, le dieron una cálida bienvenida, Jack sonrió, pero al instante un flashback de sus antiguos amigos cruzó por su mente, provocándole un punzante dolor de cabeza. Intentó que nadie lo notara.
Rick comenzó a hablar, explicó que habían aparecido nuevos tipos de mutantes, en ese momento, Jack sacó un libro de su mochila. Todos lo miraron.
—Este libro me lo dio una amiga —dijo—. Se dedicó a estudiar a los mutantes. Logró clasificarlos y describir sus habilidades.
—Genial. Deberías leernos ese libro —expresó Tom.
—Está bien, aquí voy.
Jack abrió el libro.
—Primero está el mutante normal. El que todos conocemos. El más común.
Hizo una pausa.
—Pero también existen mutantes anormales. Hasta ahora, hay cinco registrados.
El grupo escuchaba en absoluto silencio.
Uno: “Thief”.
Más rápido y sigiloso que los mutantes normales.
Su debilidad: es físicamente más débil.
Dos: “Grandulón”.
El grandulón que casi mata a Violet, Michael y a mí.
Es enorme, posee una fuerza y resistencia brutales, pero es torpe. Si pierde de vista a su presa, le cuesta recuperarla.
Tres: “El Ciego”.
No puede ver, pero oye absolutamente todo.
Hasta el más mínimo sonido.
Su rostro está cubierto. Solo se distingue su boca.
Cuatro: “Bestia”.
Se mueve en cuatro patas.
Eso le da velocidad y una tenacidad salvaje.
No tiene un punto débil claro, pero igual que el grandulón no es muy listo.
Jack respiró profundo antes de continuar.
Cinco, “El Alfa”.
Un poco más grande que los mutantes normales.
No es el más fuerte, pero es el más peligroso.
Es inteligente. Organiza a los mutantes. Aprende de sus presas. Las estudia.
Y nunca está solo.
Jack cerró el libro lentamente.
—Si te topas con uno de esos, tienes un noventa por ciento de probabilidades de no sobrevivir.
El grupo quedó en silencio.
—Ese libro sí que es genial, hermanito —dijo Michael.
Jack lo miró en silencio.
Hermanito…
—¿Estás bien? —preguntó Michael.
—No es nada. Estoy bien.
Todos agradecieron a Jack por la información.
Él levantó la mirada hacia el cielo y pensó:
Gracias.
Rick dio una palmada.
—Bien, muchachos. Ahora estamos mejor informados, y da la casualidad de que tenemos algo que hacer.
—¡Al fin una misión! Ya estaba aburrido de estar acá —protestó Tom.
—En esta misión iremos en Cherry. Pero ustedes esperarán aquí por si acaso. Solo Aoi, Jack, Michael y yo iremos.
—Eso es totalmente injusto—se quejó Tom.
—¿Qué es Cherry? —preguntó Jack.
—Claro, tú no lo sabes. Sígueme.
Rick lo condujo hasta una sección de la base que parecía un taller, allí estaba, una Ford Transit completamente modificada: ventanas blindadas, parachoques reforzados, placas metálicas y neumáticos preparados para el caos.
—Esta es Cherry. Un miembro más de la familia —dijo Rick, mirándola con orgullo.
—Wow, sí que está linda esta máquina —opinó Jack.
—Es hermosa —añadió Rick—. Bueno, es hora de movernos.
El grupo comenzó a prepararse, armas. Mochilas. Municiones. Silencio, minutos después, todo estaba listo, subieron a Cherry y emprendieron el viaje hacia su nueva misión.
Ya en el viaje, Jack observaba a Rick y preguntó:
—¿Qué tenemos que hacer?
—Hace unas semanas fuimos en busca de comida y cruzamos por una especie de base militar —explicó Rick—. Podría haber cosas interesantes y muy útiles allí dentro, pero no sé lo que nos espera. Por eso dejé a los demás en la base.
Una base militar… pensó Jack.
De pronto, un dolor le punzó la cabeza.
No otra vez… Jack comenzó a temblar, sintiendo que perdía el control.
Aoi lo tocó suavemente en el hombro.
—¿Estás bien? —preguntó.
Jack respiró hondo, reincorporándose:
—Sí, perdón, me perdí en mis pensamientos.
Tras un largo viaje, el grupo entró por un caminito de tierra, pero Cherry avanzaba sin dificultad, totalmente modificada para cualquier terreno.
Finalmente, llegaron a la base militar. Estacionaron, y Rick ordenó a Michael que esperara allí por precaución. Todos observaron la estructura, y Michael murmuró:
—Podría ser nuestra nueva base.
—No es mala idea —opinó Rick—. Bueno, entremos.
El grupo se infiltró. La base parecía haber estado habitada no hace mucho. Por ahora, parecía desierta, pero ninguno bajaba la guardia. En este mundo no podías relajarte ni un segundo.
—Miren, hay alguien —dijo Aoi.
Se acercaron y encontraron a una persona que parecía normal. Rick comprobó su pulso.
—¡Sigue vivo! Debemos llevarlo urgente a nuestra base —ordenó—. Más tarde volveremos a inspeccionar este lugar.
Rick lo cargó sobre su espalda mientras Aoi y Jack lo seguían. De pronto, Jack escuchó un sonido. Giró la cabeza y percibió una presencia fugaz. La vio un instante y desapareció.
Drake, pensó.
En un instante, Jack corrió hacia la figura. Gritaba, cegado por el odio, parecía que el mismo era un mutante. Rick ordenó a Aoi detenerlo, y ella se interpuso. Jack esquivó su ataque y contraatacó con un gancho derecho. Aoi apenas logró esquivarlo, pero en ese instante Jack aprovecho y siguió corriendo, ignorando todo. Entonces apareció Michael y disparó con un taser. Jack intentó esquivar, pero fue demasiado tarde: los dardos impactaron y cayó al suelo paralizado. Levantó la cabeza y vio que la figura se había esfumado. Cerró los ojos, y antes de perder el conocimiento pensó:
Te prometo que te mataré.
De vuelta en la base, Jack fue trasladado a su habitación. Rick les dijo a los demás que estaba bien, sin mencionar a Tom ni Violet que había perdido el control nuevamente. Lo importante ahora era el hombre que habían encontrado. Lo llevaron a la sala de hospital improvisada, y Violet, con los conocimientos que su padre le enseñó, hizo todo lo posible para estabilizarlo. Todo el grupo colaboraba como si fuera una operación quirúrgica: cada segundo contaba.
Tras un arduo trabajo, lograron estabilizar al paciente. El grupo celebró, y Tom fue a ver a Jack, esperando que hubiera despertado para festejar con ellos, pero al llegar a su habitación, notó que la puerta estaba abierta. Algo no andaba bien. Corrió y vio la cama vacía. Alarmado, corrió junto con el grupo y dio la noticia: Jack había desaparecido.
El grupo guardó silencio. Rick pensó un momento antes de decir:
—Volvió a la base. Debemos ir a buscarlo.
—¿Estás seguro? Ese chico nos está trayendo problemas últimamente —dijo Michael.
En ese instante, Violet arremetió:
—Si no fuera por él, no habríamos contado con ayuda el otro día.
—Ya no peleen —interrumpió Rick—. No abandonaré a nadie nunca. Está decidido: iremos por él.
Lejos de la base, Jack encontró una motocicleta y se dirigió hacia la base militar, decidido a cumplir su promesa. No dejaría que su familia fuera arrebatada de nuevo...
..."
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